
El detective Cubo fue asignado al misterioso caso de la inesperada muerte que se presentaba en el espacio geométrico de las Tres Dimensiones.
El Paralelepípedo había sido asesinado y despojado completamente de sus aristas, para hacerlo aparecer como un robo.
Tras de analizar minuciosamente al difunto, el Cilindro -prestigiado médico forense local- informó al detective Cubo que aparecían huellas afiladas por todo el cadáver, hechas indudablemente por alguien con bordes perfectamente rectos y punzocortantes.
El detective Cubo fue informado de un romance prohibido entre la Esfera, esposa del asesinado Paralelepípedo, y el atractivo e irisado Prisma.
Finalmente apareció en escena el Cono, quien había sido testigo de los hechos.
El Prisma y la Esfera, cómplices confesos del asesinato del Paralelepípedo, fueron condenados por la jueza Pirámide a veinte años de reclusión en el plano geométrico de las Dos Dimensiones.