
La misma leyenda dice que, cuando hay fiestas en los pueblos ribereños, los actuales bufeos se convierten en humanos y acuden discretamente a los bailes sin ser descubiertos.
Uno de ellos es Shinaan, un bufeo rosado, quien aprovecha, mientras sus compañeros bailan,

Dicen que los bufeos, antes de volver al río, leen los periódicos de los hombres, y así regresan al agua muy contentos, agradeciendo a aquella vieja hechicera que condenó a sus ancestros a ser delfines y no humanos, quienes son los culpables de muchas cosas desagradables que ocurren en nuestro mundo.