jueves, 20 de noviembre de 2008

Brunilda


Desesperada como estaba por mantener a su querido gato negro, a su amigable lechuza de ojos descomunales y a un par de murciélagos querendones que tenía como mascotas, ella tomaba su escoba todas las tardes y volaba optimista hacia el pantano negro a cazar sapos.

Regresaba ya cansada a su pocilga al anochecer, pensando en el mercado de brujas que se llevaba a cabo todos los miércoles por la tarde junto al lago de las sabandijas.

Así, a pesar de su agotamiento por haber hecho brebajes, pociones y conjuros durante toda la semana, todavía le sobraban energías para preparar salamis, chorizos, longanizas y salchichas de carne de sapo, condimentadas con patas de araña, para vender a los duendes, elfos, orcos y ogros de la comunidad.

Brunilda era una bruja muy pobre, pero respetable y responsable, apreciada por todos los habitantes del Bosque Mágico. Sus embutidos de sapo granuliento empezaban a venderse exitosamente, por lo que ella –amorosa hechicera- decidió adoptar a una tarántula roja a quien un pájaro despiadado había arrancado una de sus patas.

martes, 18 de noviembre de 2008

La sonrisa del espacio exterior


Ocurrió un miércoles desde el amanecer. Fue visible en todo el planeta durante más de 24 horas. Nadie dejó de verla, pues era grande y clara. Era una boca sonriente que aparentemente se encontraba en órbita terrestre.

Era una sonrisa enigmática que recordaba a la de la Monalisa. No se sabía si era de burla, de amistad, de sarcasmo o de simpatía, pero era definitivamente una sonrisa orbital de origen extraterrestre.

La NASA, inmediatamente, la enfocó con el observatorio Hubble, quien confirmó que, efectivamente, era una boca sonriente. Le tomaron muchas fotografías que circularon por todo el mundo.

La Estación Orbital Internacional dedicó a todo su personal a estudiar el extraño fenómeno. Confirmaron que era una proyección hologramística procedente del espacio exterior que representaba una indescifrable sonrisa.

Los religiosos fatalistas anunciaron el fin del mundo. Los cristianos dijeron ver en ella la sonrisa de Jesús. Los islámicos se horrorizaron al creer ver una boca aparentemente femenina sin velo. Los budistas la anunciaron como la señal de una nueva era de convivencia humana. Los científicos se mesaban los cabellos tratando de entender la naturaleza de la sonrisa. Los creyentes en los seres extraterrestres anunciaron un próximo encuentro cercano del tercer tipo.

La NASA, en magna conferencia de prensa, la calificó de OSNI (objeto sonriente no identificado). No hubo más aclaraciones ni se permitieron preguntas en esa sesión. Todo estaba rodeado por un halo de misterio.

Después de darle una vuelta completa al planeta Tierra, el extraño objeto dejó de sonreír para convertirse en una estruendosa carcajada que unificó todos los criterios entre los habitantes de la Tierra: se estaba carcajeando de nosotros.

Finalmente el OSNI, entonces convertido en OCNI (objeto carcajeante no identificado), desapareció para siempre, dejándonos a todos los habitantes del planeta Tierra, la imborrable impresión de que le resultábamos patéticamente ridículos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

El perfume erótico de la dragona


Era una dragona casada, pero infiel.

Los dragones establecen relaciones de pareja para siempre, así que el asunto era muy delicado.

No tardó el dragón marido en darse cuenta de que algo extraño sucedía, así que indagó todo lo que pudo, y supo que ella usaba, de tiempo atrás, un perfume erótico que trastornaba a todos los machos de su especie (excepto a él, que estaba permanentemente erotizado por su hembra).

Ella negó cualquier acusación. Él murió de tristeza.

sábado, 15 de noviembre de 2008

El prólogo con mala leche


El prestigiado autor pidió a su mejor amigo que redactara un prólogo relevante para su nuevo libro, un texto que pretendía convertirse en un clásico de la literatura contemporánea.

El amigo –un literato de excelencia probada- redactó el prólogo con todo interés y afecto, cuidando las formas, el estilo, la gramática, la ortografía y la sintaxis. Podría decirse que era toda una obra de arte digna del magnífico libro que antecedería.

Las pruebas de impresión salieron perfectas. Los revisadores hicieron su trabajo, y se autorizó la edición de las decenas de miles de ejemplares que habían solicitado las librerías, dados el prestigio y los antecedentes comerciales del autor del nuevo libro. Todo parecía ser un éxito.

Una vez impreso éste, volvieron a revisarlo varias personas desde la primera hasta la última hoja para ver si todo estaba en orden: lo estaba.

Las decenas de miles de libros impresos fueron empacadas para ser entregadas en los siguientes días a las expectantes librerías, y fue entonces que el prólogo maldito decidió hacer de las suyas: mutó para acabar con las ventas, con el autor del prólogo y con el escritor del libro.

En donde debía decir:

“Estamos hablando de un escritor excepcional, capaz de generar todo tipo de emociones en los lectores.”

decía:

“Estamos hablando de una porquería de libro y de un autor mediocre que no merece ser leído.”

En donde debía decir:

“Es un orgullo escribir el prólogo de este maravilloso libro, un verdadero clímax literario.”

decía:

“Me avergüenzo de ser cómplice de esta aberración literaria de un escritor del montón que difícilmente sabe escribir en castellano.”

Obviamente el libro fue totalmente rechazado por la comunidad de lectores.

El autor del libro asesinó al amigo que había escrito el prólogo y pasó el resto de sus días en prisión.

Los editores se suicidaron ante el fracaso económico.

Las librerías que habían vendido algunos de esos libros fueron incendiadas por los lectores que gastaron su dinero para finalmente no leer el libro.

El prólogo con mala leche, mientras tanto, se moría de la risa.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El acento frustrado


Nació acento, condenado por la severa gramática castellana a seguir reglas absurdas, como el acentuar siempre las palabras esdrújulas, como el romper diptongos, como el no aparecer jamás en las palabras graves que terminaban en “n”, “s” o vocal, y muchas otras normas radicales que lo hacían sentirse en una verdadera camisa de fuerza ortográfica.

Él quería ser libre, despreocupado, pero la Academia de la Lengua Española, toda una represiva policía de la calaña de la GESTAPO o de la KGB, lo observaba día y noche, palabra tras palabra, párrafo tras párrafo.

Cuando estaba ya a punto de la locura por tanta presión erudita, se le apareció el hada de los acentos, quien, con dulzura y amor literario, le dio, moviendo su varita mágica, una licencia gramatical que consistía en…hacer lo que le diese la gana durante veinte renglones.

Entoncés el acénto se volvio lóco de la alegria y empézo a bríncar de palábra én palábra, dé parrafo en parrafo, disfrutándo dé lá vída por priméra vez en sú existencia.

Comó estába múy conténto, decidio hacér úna fiésta cón sús méjores amígas: lás fáltas de hortografia.

Azí, haqueyos parrafos fuéron lo mejór dé zu vida, i al finalisarla, kedo lísto pára bolvér a la disiplina dé siémpre.

Al día siguiente todo volvió a la normalidad, consciente el acento de que de repente es muy sano disiparse. El hada de los acentos le prometió que una vez cada doscientos párrafos, podía de nuevo liberarse.

Nuestro querido acento vivió muy feliz el resto de sus textos.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Las lamentables conclusiones del Dr. X


Se aburrió de las rutinarias psicopatologías humanas, y decidió abrir un consultorio especial para seres extraordinarios. Después de todo, sus problemas ya no eran financieros, y podía cobrar sus consultas con polvos mágicos, con zapatos hechos por duendes, con conjuros, y con brebajes para enamorar dragones y otras bestias fabulosas.

De una u otra forma se deshizo de todos sus pacientes de este aburrido y rutinario mundo, e inició una aventura profesional inédita, suponiendo que esos otros seres sufrían, como nosotros, de neurosis, de insomnios, de angustia, de estrés, de muchas cosas.

Ubicó su clínica en el límite entre lo que nosotros llamamos “la realidad” y el mundo considerado (por los humanos) “fantástico”, lo cual fue muy acertado.

Cuan grande sería su sorpresa, que en cuestión de días, su sala de espera y su libreta de citas resultaron insuficientes.

Después de atender a una centena de pacientes, se dio cuenta de que el problema de la mayoría de los seres considerados fantásticos era que dudaban de su credibilidad ante los seres humanos.

Con unas cuantas horas de diván y una serie de sabios consejos, convenció a todos (hadas, duendes, vampiros, orcos, elfos, hombres-lobo, ranas encantadas, dragones, unicornios y sirenas) de que el problema no era de ellos, sino de los humanos, quienes en todos los casos habían sido criados en la llamada objetividad y en lo absoluto de las cosas de la vida.

Después de esta experiencia, decidió de nuevo abrir su consultorio para los seres humanos, que eran quienes realmente necesitaban ayuda psicológica.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Virtuoso


Nació talentoso, pero era más fuerte su vocación.

Logró cambiar el fastidioso y rutinario cri-cri de todos los grillos por un sonido melodioso y dulce, semejante al de un violín Stradivarius tocado por un virtuoso.

Decidió dar su primer concierto en el pantano junto a la centenaria y sabia Ceiba, a la que toda la selva respetaba.

Enseguida, atraídos por la impresionante belleza de su música, se juntaron libélulas, ranas, mariposas, arañas, mosquitos, nenúfares, peces…y un sapo maldito que con un acertado lengüetazo devoró al grillo.

Las Bellas Artes lamentaron el incidente, mientras el sapo eructaba satisfecho.