martes, 30 de marzo de 2010

Alacrana de noche


Despertó algo preocupada al amanecer. Vio el cadáver aún caliente de ese joven tan atractivo sobre su lecho en aquel elegante hotel al que jamás volvería. Con cierta indiferencia lo abandonó a su suerte, y salió a la calle como si nada hubiese sucedido. Después de todo ése era su destino, y -como le había dicho hacía muchos años aquel malvado hechicero que la embrujó- así sería cada noche del resto de su vida, para bien o para mal.

Fue a su piso a desayunar y a ducharse. Arregló la cocina, comió lo mismo a la hora acostumbrada y, una vez más, cumpliendo con el perverso ritual que la acompañaba, se vistió atractiva y salió al anochecer en busca de otro caballero con quien pasar la siguiente noche, para que después de tres o cuatro excelentes orgasmos compartidos, volviera a convertirse en alacrán ponzoñoso, y matase fríamente con su venenoso y certero aguijón a su nueva víctima, mientras ésta dormía plácidamente.

sábado, 27 de marzo de 2010

Los cazadores de personajes de cuentos


Era el mundo del futuro.

Habían pasado miles de años de literatura exhaustiva, al extremo de que ya se habían agotado todas las posibilidades de crear personajes en el cerebro de los escritores.

Algunos personajes de otras épocas, indignados por el papel que se les había asignado en determinados cuentos y relatos, habían escapado del cautiverio de tinta y papel en donde habían sido concebidos por autores ávidos de dinero a cambio de generar literatura irrelevante.

Muchos de esos personajes encontraron refugio en el llamado Bosque de las Letras, un lugar bastante inaccesible lleno de ideas, argumentos y proyectos literarios completamente silvestres.

Ahí los personajes exiliados eran relativamente felices, pues, aunque eran libres, había un enorme problema: existían cazadores furtivos que colocaban trampas para atraparlos, y después los vendían a los escritores sin escrúpulos que los esclavizaban dándoles papeles indeseables en sus cuentos.

Fue entonces cuando un personaje rebelde y valiente, tomó la decisión de deshacerse de esa plaga de humanos indeseables. Juntó a todos los personajes del bosque, y generaron una estrategia para lograr su objetivo.

Ésta consistió en convertirse ellos mismos en autores de cuentos, atrapar a los cazadores furtivos, y obligarlos a participar en sus obras en papeles ridículos y denigrantes.

Después de unos cuantos relatos, los cazadores furtivos finalmente entendieron que los personajes de los cuentos tienen dignidad, y que no se les puede ni atrapar con trampas, ni esclavizarlos para usarlos en papeles que no les satisfacen.

Finalmente los personajes liberaron a los cazadores furtivos, una vez que estos prometieron que retirarían sus trampas para siempre.

Fue entonces que se inició una nueva era de colaboración entre los escritores y los personajes silvestres, una era de ganar-ganar, con lo que la literatura universal se vio enormemente favorecida, para el beneficio de todos los lectores del mundo.

viernes, 26 de marzo de 2010

El león de la sabana y el segmento de recta


Hubo una vez un segmento de recta que abandonó la pizarra para conocer un poco más del mundo tridimensional que lo rodeaba. Se alejó demasiado y se extravió fuera del aula.

Buscando y buscando a dónde ir, por cosas del impredecible y sabio destino, fue a dar a la sabana africana, siempre en busca de un aula en donde poder enseñar a los pequeños lo que implicaba ser un segmento de recta.

Fue entonces cuando se topó frente a frente con un portentoso león que estaba echado digiriendo sus alimentos.

El segmento de recta preguntó a la fiera en dónde podía encontrar un aula para poder estar en una escuela, que era en donde él realmente quería estar.

“Si supiese en dónde hay una escuela –respondió el león-, no estaría aquí esperando el descuido de una ágil gacela para devorarla. ¿Y tú, quién eres?”

“Soy un simple segmento de recta: no sirvo para nada, excepto para fines didácticos. Por eso busco una escuela”, respondió el elemento geométrico.

“¿Y eres nutritivo?”, preguntó el león.

“No, para nada. ¿Acaso no ves que soy flaco y larguirucho?”, respondió el segmento de recta. “En todo caso lo soy para los estudiantes que quieren aprender de geometría.”

“¿Y qué es realmente un segmento de recta?”, preguntó el león.

“Soy la distancia más corta entre dos puntos”, respondió el segmento. “¿Y qué es un león de la sabana?”

“Soy un poderoso y temido predador. Algunos me llaman el rey de la selva, y estoy arriba de todos en la cadena alimentaria”, contestó la fiera.

“¿Y tienes alguna función didáctica?”, preguntó el segmento de recta.

“Ninguna, más allá de enseñar a los cachorros de la manada a cazar gacelas y cebras”, respondió la fiera.

“Me simpatizas”, le dijo el segmento.

“¡Y tú a mí!,” dijo el león.

Fue así que ambas criaturas tan disímbolas encontraron ese atardecer un nuevo amigo, y establecieron una hermosa relación a largo plazo.

El segmento de recta pasaba mucho tiempo enseñando a los cachorros de la manada cuál era la distancia más corta entre dos puntos.

El león sabía de sobra que ese conocimiento ayudaría a sus cachorros a ser más efectivos a la hora de acercarse a las cebras y las gacelas.

El segmento de recta extraviado encontró ahí una vocación que le daría satisfacción para siempre en la lejana y misteriosa sabana africana.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El cumpleaños de la sonrisa


Desde hacía ya varios meses, la Sonrisa esperaba impaciente la fecha de su cumpleaños para hacer su fiesta e invitar a todas sus amistades, cercanas y lejanas, e incluso a algunas emociones con las que era aparentemente incompatible o que le habían manifestado su enemistad. Como sea, era una Sonrisa sincera y deseaba que todos fuesen sus amigos para así extender su agradable influencia en este mundo.

La fiesta se llevó a cabo en el Palacio de la Felicidad, si bien algunos de los invitados renegaron que el evento se llevase a cabo en ese lugar, en vez de hacerlo en el Salón del Aburrimiento o en el Hostal del Fastidio, lugares bastante frecuentados por las emociones y con suficiente aforo para este tipo de celebración.

Como sea, los invitados empezaron a llegar al Palacio de la Felicidad, en donde eran recibidos personalmente por Sonrisa, que manifestaba su placer de oreja a oreja en esta ocasión tan significativa.

Animaba la celebración con su música el grupo Buenas Vibras, integrado por Entusiasmo en la guitarra eléctrica, Gozo en la batería, Placer en el piano, Alegría en el bajo y la maravillosa Hilaridad como cantante.

Los primeros en llegar fueron los hermanos Amor, Afecto, Cariño y Ternura, que dieron a Sonrisa muchos besos y abrazos melosos y prolongados.

Con la boca abierta por la solemnidad de la fiesta llegaron Sorpresa y Fascinación, junto con su impaciente hermana Ansias, que quería que todo empezase inmediatamente.

En un momento dado, Nostalgia pidió al grupo musical que le permitiesen cantar una melodía en recuerdo de un amigo que estaba lejos de tiempo atrás. Fue muy aplaudida, sobre todo por Pena, Tristeza, Amargura y Desdicha, que dejaron un enorme charco en el piso con sus interminables lágrimas.

Llegó el momento de abrir los regalos. Curiosidad pidió a los invitados que abriesen bien los ojos. La mayoría de ellos disfrutaron de la felicidad de Sonrisa mientras descubría el contenido de las cajas de mil tamaños y con moños de colores.

Pero no todo fue agradable en la fiesta, pues, por más que quisieron comportarse a la altura de las circunstancias, los hermanos Odio y Rencor dieron la mala nota con regalos fuera de lugar, como fueron un dedo humano sangrante (que Sadismo disfrutó muchísimo) y un frasco lleno de orines (que Asco aplaudió hasta el cansancio).

En ese momento aparecieron Sobresalto y Confusión, felices de ver lo que estaba ocurriendo.

Simpatía trató de distraer a los asistentes con sus múltiples encantos, ayudada por la esplendorosa Atracción. Gracia las ayudaba en este trance, pero en ese momento apareció el oportunista Resentimiento a manifestar su punto de vista negativo.

Sonrisa luchaba por no desplomarse anímicamente por lo que estaba ocurriendo. Admiración se le acercó y la abrazó fuerte, para evitar que aquella llorase y la fiesta se fuese a pique.

Celos y Envidia se morían de la risa, pues desde que llegaron deseaban que todo terminase mal.

Duda, Miedo, Temor y Angustia se apoderaron de la escena, pero no sabían qué hacer, hasta que Pavor les dijo que hiciesen caso a Pánico y generaran una inclemente huída junto con los demás invitados.

Afortunadamente, Cordura pidió a Pasión que se moderase. Ésta abandonó ofendida el salón de fiestas junto con Enojo, Vergüenza y Antipatía.

Finalmente, todos los que decidieron quedarse aplaudieron agradecidos a Sonrisa, que recuperó su aplomo cuando Satisfacción y Orgullo la abrazaron con fuerza.

El grupo musical Buenas Vibras siguió tocando música alegre hasta la madrugada, y todos los invitados olvidaron el desagradable incidente, y así pudieron disfrutar de una excelente velada en el salón principal del Palacio de la Felicidad.

lunes, 22 de marzo de 2010

La pregunta sin respuesta


Hubo una vez una pregunta que nació sola, sin una respuesta que la complementase.

Ella hubiese querido ser una pregunta fácil de responder, pero el Destino tenía otros planes para ella.

Como vivía en el mundo de las interrogantes, su vida era muy triste, porque sus compañeras eran todas preguntas con respuesta que se burlaban de ella por estar sola.

Al llegar a la adolescencia, en un rato de debilidad, se echó a llorar. Ahora, además de ser una pregunta sin respuesta, era una pregunta triste.

Pero por ahí andaba el hada de las preguntas, que escuchó sus lamentos y percibió sus lágrimas entre los signos de interrogación.

Se acercó a ella y le dio un sabio consejo:

“Las preguntas sin respuesta pertenecen a otro lugar, y tu vives ahora en un mundo de preguntas fáciles de contestar. Ellas son muy simples, y son incapaces de entender a una criatura especial como tú. En realidad tú perteneces a otro lugar, al que inmediatamente te voy a llevar a cambio de que dejes de llorar y me sonrías.”

Con un simple movimiento de su varita mágica, nuestra pregunta sin respuesta fue transportada delante de un edificio en cuya entrada aparecía un letrero que decía:

REINO DE LA FILOSOFÍA Y DE LA CIENCIA

Entró con curiosidad en el edificio, y encontró una serie de flechas que indicaban las siguientes direcciones:

Preguntas con múltiples respuestas

Preguntas con respuestas relativas

Preguntas con respuestas dogmáticas falsas

Preguntas con respuestas que se conocerán algún día

Preguntas que no tienen respuesta

Obviamente ella se dirigió hacia donde indicaba la última de las flechas, y así llegó a un salón grande repleto de preguntas semejantes a ella que se acompañaban unas a otras a modo de solidaridad.

Su soledad quedó atrás por siempre, además de que en ese momento se dio cuenta de que las preguntas de verdad valiosas son aquellas que no tienen respuesta.

Así, nuestra pregunta sin respuesta vivió eternamente feliz, sabiendo que miles de filósofos y científicos de todas las épocas la acariciaban con ternura e interés.

jueves, 18 de marzo de 2010

Juan y el cubilete mágico


Después de varias horas de intentar despertar de su sueño, Juan se convenció de que el maleficio al que lo condenó el mago Sicarde, era real. Nunca imaginó que alguien pudiese quedar atrapado de esa manera en un sueño, y menos que esto pudiese ser para toda la vida.

Todo empezó en aquella plácida noche de primavera, unos momentos después de empezar a soñar, cuando Juan decidió irresponsablemente enamorar a Luzmela, la hermosa prometida de Sicarde. Ella se dejó seducir por él en lo que parecía que iba a ser un maravilloso sueño erótico, pero ninguno de los dos amantes clandestinos estaba consciente de que el perverso y celoso mago se ocultaba detrás de aquella nube púrpura que descansaba hacía un rato sobre el estanque amarillo, a escasa distancia de los enamorados.

De repente Sicarde salió de su escondite, y profiriendo ininteligibles palabras de magia negra, paralizó completamente a Juan, y se llevó a Luzmela a una caverna cercana.

Una vez encadenada la amante infiel a una estalactita azul cobalto, el mago se acercó al paralizado Juan, para decirle que si quería despertarse y dejar aquel sueño -ahora convertido en inacabable pesadilla-, debería ordenar de alguna manera las siguientes palabras del complicado idioma onalletsac, de tal manera que adquiriesen un sentido de instrucción salvadora, y así romper el maleficio que lo mantendría soñando por siempre.

ala locan brasmá perest ormad doad toorde erom ecua asestasp teyenab icaf damen laún emale ficioesco asestasp gicas solu damen ntod

Juan leyó todas las palabras, pero no sabía qué hacer con ellas por más esfuerzo mental que hiciese. No entendía nada.

Cuando estaba a punto de desesperarse, apareció por ahí un duende sonriente y bonachón llamado Arcanis, quien dijo a Juan que sólo había una forma de salir de esa complicada situación, y ésta era usando un cubilete mágico que él traía consigo.

Así, Arcanis metió todas las palabras en el cubilete, las agitó, y al arrojarlas sobre el piso, se ordenaron de la siguiente manera:

laún icaf ormad erom perest emale ficioesco locan doad ecua damen teyenab solu toorde ntod asestasp ala brasmá gicas

Juan seguía sin entender su significado, así que Arcanis, el duende, las volvió a meter en su cubilete mágico, las agitó y las arrojó al piso, quedando entonces completamente claro el mensaje:

la única forma de romper este maleficio es colocando adecuadamente y en absoluto orden todas estas palabras mágicas

Con eso, el maleficio quedó roto. Juan recuperó su movilidad y logró salir del sueño inmediatamente, quedándole muy agradecido a Arcanis por haberlo sacado de aquella trampa onírica.

Pero su mayor sorpresa fue que, justo al despertar, encontró sobre su mesita de noche otro grupo de desconocidas palabras, junto al cubilete mágico de Arcanis. Las palabras eran:

eñono nosch asat ermeu ol latin cu esdere unsu uelv galo videstra andov oco ener

Sorprendido, pero ya con más conocimientos del mundo de los sueños, Juan colocó las palabras en el cubilete mágico, las agitó y las arrojó sobre la mesa, apareciendo lo siguiente:

cuandovuelvasatenerunsueñonoolvidestraermeunoschocolatinesderegalo

Una vez más repitió la operación, y las palabras se ordenaron de la siguiente manera:

cuando vuelvas a tener un sueño no olvides traerme unos chocolatines de regalo

El maravilloso y sonriente duende Arcadin era, por lo visto, un fanático de los chocolatines.

Juan conservó el mensaje en su corazón, pensando agradecido en algún día poder llevarle sus golosinas a su amigo el duende.

martes, 16 de marzo de 2010

El último de los monstruos


Se resistió hasta el final.

Soportó todo tipo de presiones, deserción de compañeros, difamaciones, llamadas telefónicas repetitivas, acoso insolente, censuras, soledad, discriminación, xenofobia y desprecio, pero finalmente cedió.

De poco le valieron su fealdad extrema, su prestigio de abominable, sus rugidos espantosos, su olor insoportable y su piel adiposa.

Finalmente tuvo que integrarse a la odiada humanidad, aceptando cirugías estéticas, comportarse bien socialmente, bañarse a diario, afeitarse, arreglarse el pelo y liberar a sus presas humanas encalabozadas.

Pero a cambio de todo lo anterior, logró su objetivo existencial, algo que siempre había anhelado: el banco accedió a extenderle una tarjeta de crédito.