viernes, 30 de octubre de 2009

Cambios


No era una noche como las que habíamos conocido.

Llegó por el mismo lugar y a la hora esperada, pero era diferente.

No eran las mismas estrellas, y nuestros murciélagos se negaron a reconocerla, al igual que nuestra luna.

Era una noche advenediza, mucho más oscura y tenebrosa, y rara, sumamente rara.

Pero las noches de antes, aquellas a las que amábamos, jamás volvieron. Huyeron asustadas ante la recién llegada.

La nueva noche era una noche caníbal.

jueves, 29 de octubre de 2009

Especies


Su apariencia era la de un alacrán común, de una de las especies más venenosas que se conocen.

En realidad alguna vez fue una bella hada benefactora, que por cosas de la vida se enemistó con el mago Al Aman, quien la convirtió en un horripilante arácnido ponzoñoso.

Así, quedó expuesta a las tarántulas, a los pájaros y a los prejuicios humanos, quienes, enseguida y sin mayor contemplación, pisaban a los alacranes que se les acercaban.

Ella estaba obligada, por sus instintos adquiridos, a inyectar su veneno a cuanta criatura tenía a su alcance. Ése era su destino.

Durante algún tiempo, su ponzoña mató a seres inocentes, pero finalmente su bondad y su fuerte carácter hicieron de su veneno un elixir mágico que mejoraba en muchos sentidos la existencia de sus víctimas. Era, sin lugar a dudas, un alacrán mágico.

Eso, sin embargo, no obstó para que aquel hambriento cuervo la devorase en un descuido.

Aun así, su victimario recibió de ella el don de la claridad mental: la segunda especie animal inteligente había sido creada en el planeta Tierra.

El ser humano habría de pagar las consecuencias.

domingo, 25 de octubre de 2009

Un mundo feliz


Existe, en el mundo de la fantasía del que tan poco sabemos, un reino en donde viven únicamente criaturas frágiles, ligeras, irisadas y perfectamente redondas, increíbles seres que los humanos conocemos como pompas de jabón.

“En nuestro mundo también existen pompas de jabón”, me dirán los lectores. Pero debo advertir que aquéllas que viven en ese indescriptible reino en el mundo de la fantasía, son pompas de jabón conscientes, vivas y pensantes, capaces de organizarse socialmente y de desarrollar su propia tecnología para mejorar día a día su calidad de vida.

“¿Pompas de jabón tecnológicas?”, dirán algunos humanos carcajeándose.

En mi calidad de investigador académico de mundos fantásticos, tuve oportunidad de hacer una tesis acerca de cómo viven las pompas de jabón cuando los humanos no interfieren en sus asuntos. Para ello, aprovechando el financiamiento que me otorgó la Universidad de lo Increíble, viajé hacia el Reino de las Pompas de Jabón.

No fue fácil conseguir la visa. Son criaturas difíciles, complicadas y quisquillosas, pero tienen razón de serlo, pues debemos recordar que son frágiles, y si no se cuidan, su vida puede ser efímera.

También, para comprender lo anterior, debo hacer saber a mis lectores que al lado del Reino de las Pompas de Jabón hay un país en donde viven sus peores enemigas, llamado el Reino de las Puntas y las Aristas. De ese lugar se infiltran a diario y subrepticiamente, cientos de agujas y alfileres terroristas dispuestas a generar desmanes entre nuestras redondas y vulnerables amigas.

Ahora quiero describir un poco la vida de las pompas de jabón en su inigualable reino.

En su prehistoria, eran como las conocemos en nuestro mundo: totalmente vulnerables y de vida efímera. Al principio sufrieron mucho, pero…

Hoy, gracias a su natural inteligencia, han aprendido muchas cosas, y su calidad de vida es envidiable.

Nacen en viveros. Poseen ventiladores sutiles que empujan las películas de jabón formadas en pequeños aros metálicos, y de ahí surgen las nuevas criaturas, que, antes de ser liberadas al mundo exterior, son conducidas por suave brisa hacia la escuela.

Sería injusto liberarlas, desde luego, sin antes instruirlas acerca de su vulnerabilidad, de sus maravillosas capacidades, y de la existencia de sus terribles enemigos naturales: las aristas, las puntas, las agujas y los alfileres.

También en esa escuela se les refuerza su autoestima, haciéndoles ver que son esferas perfectas, y que, por lo mismo, son capaces de generar reflejos irisados muy bellos, y que su ligereza, manejada tecnológicamente, puede hacerlas volar y extender su esperanza de vida de manera ilimitada.

Así salen a la vida. Saben, como las aves, manejar las corrientes de aire caliente ascendentes, que les permiten planear indefinidamente.

Cuando llega la noche, las bajas temperaturas inhiben el viento, por lo que suelen descender y reposar en el suelo, tapizado generalmente por pétalos de rosa, para evitar accidentes fatales.

Es ahí, entre los pétalos de rosa, en donde suelen esconderse las malignas agujas y alfileres, esperando reventar a las pompas de jabón. Por eso nuestras amigas son tan rigurosas a la hora de extender visas para visitar su reino.

Conviví, por cosas de la vida, con esas inimaginables criaturas, lo suficiente como para admirarlas, para reconocer que son únicas, pero también para saber que las envidias de las agujas y alfileres son tremendas, y que, si las pompas de jabón se descuidan, su maravilloso reino podría desaparecer, y solamente sobrevivirían en el nuestro, simplemente como mascotas inanimadas de nuestros domingos en los parques populares, en donde los niños humanos las generan y las maltratan sin llegar a comprender jamás su maravillosa esencia.

martes, 20 de octubre de 2009

El rayo de sol arrepentido



Nació en la fotosfera de aquel estupendo alrededor del cual gravitaban tantos planetas. Se sintió orgulloso de ser elegido para formar parte de la corona solar, y particularmente de aquella gigantesca tormenta que hizo historia, y de la cual fue despedido a gran velocidad junto con muchos millones de fotones que la conformaban.

Acompañó a los protones del viento solar hacia el exterior del que alguna vez fue su mundo. Dejó atrás a Mercurio, del cual pasó muy cerca.

Soñaba con llegar a Plutón, y calentar un poquitín su helada superficie. Pero eso era poco probable: la gran mayoría de los rayos solares no tocaban en su trayectoria a ningún astro, y se perdían inútilmente en las vastedades del frío universo infinito.

Habían transcurrido ya unos ocho minutos desde que había sido expelido del sol, cuando se dio cuenta que en su trayectoria directa estaba la Tierra, un extraño planeta multicolor.

Un compañero de viaje le hizo saber que en ese astro, los rayos de sol tenían diferentes e importantes funciones que cumplir.

A algunos les tocaba generar luminosidad, lo que era muy importante, porque había muchísimos animales que la requerían.

Otros cumplían con la relevante función de la llamada fotosíntesis, gracias a la cual una gran parte del planeta adquiría el color verde.

Algunos más calentaban el agua, y la convertían en nubes que regaban el campo para el bien de los habitantes de la Tierra.

Otros eran convertidos en energía eléctrica, que permitía que algunos habitantes de ese planeta escuchasen música agradable.

Nuestro fotón estaba ilusionadísimo con esas expectativas, y más cuando su compañero de vieja le hizo ver que probablemente caerían en Cancún, en una playa en donde los rayos de sol eran muy apreciados por los turistas, que deseaban recibirlos sobre sus espaldas para regresar a sus lugares de origen luciendo una atractiva piel bronceada.

Y así fue: cayó exactamente en el hombro de una nena alemana de piel muy blanca, de cinco o seis años, cuya madre había olvidado en el hotel algo que los humanos llamaban protector solar.

No fue el único culpable de las terribles quemaduras en la delicada piel de aquella tierna criatura, pero fue quien más se arrepintió de haber salido del sol en aquella maldita circunstancia.

Antes de desvanecer completamente su ya escasa energía, consideró con humildad que hubiese preferido perderse inútilmente en las vastedades del frío universo infinito.

Se extinguió con tristeza, mientras escuchaba los lamentos con lágrimas de dolor de aquella pequeña criatura inocente.

lunes, 19 de octubre de 2009

Caballero virtual


Estaba agotado, y su hombro derecho sangraba por la herida de lanza que su rival le había propinado. Su excelente armadura había sido vulnerada por la afilada punta de una lanza seguramente forjada en la fragua de un experto fundidor de metales.

Sin embargo, él también había penetrado con su arma la malla de hilo de fierro del enemigo: si bien su cara no se podía ver, sus gemidos de dolor eran obvios.

Era, en ese momento, difícil el pronosticar acerca de quién vencería en aquella relevante lid, que no era precisamente un torneo principesco, sino una batalla a morir por la supervivencia de cientos de aldeanos que vivían en las afueras de la muralla que protegía el castillo de Endavour.

Decidió súbitamente ignorar aquel enorme dolor en el hombro, y sacó fuerzas inesperadas de su muy forjado carácter. Logró con ello hacer caer al Caballero Negro de su caballo. Y cuando lo tenía en el suelo a su merced, y estaba a punto de ponerle la punta de su lanza en su yugular, sucedió algo muy extraño:

Apareció en la pantalla un letrero de PAUSA, seguido de un MENÚ de extrañas opciones:

GUARDAR, CARGAR, REINICIAR, CANCELAR…

Algún ente superior que manejaba hábil, pero frívolamente aquel juego cibernético, optó por la opción SALIR DE LA PARTIDA ACTUAL.

El honorable caballero Leovigildo de Endavour, completamente frustrado e impotente ante los designios de quien manejaba el mouse de aquel ordenador, simplemente desapareció del monitor en un instante.

Nunca más tuvo el heroico paladín electrónico otra oportunidad de hacer valer ante el mundo su legendaria nobleza y su inquebrantable valor.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El espíritu ataca de nuevo


Había existido desde siempre en nuestro planeta. Había animado miles y miles de objetos, como sillas, escobas, lapiceros, lámparas o jabones.

Disfrutaba mucho viendo las reacciones de miedo de la ingenua humanidad cuando algo inanimado se portaba de manera extraña, pero cada poco se aburría del objeto en turno, pues la gente siempre era predecible y no le brindaba ya mayores sorpresas.

Pero fue así que un día, lleno de aburrimiento, deambulaba por una farmacia, cuando pudo leer las instrucciones en la envoltura de un extraño medicamento con diseño aerodinámico que había en algún estante.

En ese momento se dio cuenta de que ése sería su entretenimiento por los siguientes mil años por lo menos: se introduciría en él, se escondería en los cuartos de baño, y haría - cada vez que se presentase una oportunidad- lo que indicaba las instrucciones como vía de administración del medicamento, ni más ni menos.

Fue tan divertido ver cómo la gente distraída saltaba y gritaba cuando él la penetraba vía anal, que decidió hacerlo muchas veces al día, generando todo tipo de reacciones inesperadas.

Finalmente, el espíritu encontró en los supositorios, los objetos inanimados ideales para pasarla bien el resto de su existencia.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

La misteriosa partícula intergaláctica



Una lejanísima y enorme estrella explotó inexplicablemente, y de ella salieron irradiadas, por toda la galaxia, miles de millones de partículas subatómicas de muy diversos tipos.

Una de ellas –la de esta historia- tenía características especiales, y se dirigió directa y de manera extraña hacia el planeta Tierra.

Mucho tiempo después, atravesó sin problemas la densa atmósfera terrestre, y fue a dar directo a una biblioteca pública en el centro de Gottemburg, más precisamente al tercer estante del librero 25C del segundo piso, en donde se encontraban los libros de cuentos para niños.

Nadie percibió el impacto, pues era de noche y la biblioteca estaba cerrada. Tampoco éste fue estruendoso ni destructivo. Simplemente…cambio de manera especial los contenidos, textos y párrafos de un particular libro de cuentos que encantaba a los niños que asistían a diario a la biblioteca.

Fue así como la Caperucita Roja fue a dar –sin saber cómo- a Ciudad Gótica, enamorándose perdidamente de Batman. Éste orilló a la apasionada chiquilla a tener relaciones sexuales con él, quedando ella embarazada.

Batman fue detenido enseguida bajo el cargo de abuso sexual por la guardia real del Rey Arturo (Ciudad Gótica estaba en la jurisdicción de los Caballeros de la Mesa Redonda), y fue juzgado por la severa jueza Alicia (la que alguna vez, de niña, estuvo en el País de las Maravillas).

Batman fue condenado a pasar dos años de grumete en el barco de Simbad el marino, quien se encontraba de vacaciones en Disneylandia con su amante Heidi (pero no llevaron a la cabra, porque a Simbad no le agradaban los pelos de los artiodáctilos).

El lobo feroz (el amigo de Caperucita), mientras tanto, apareció misteriosamente en el Reino de Nunca Jamás, y se alió con Peter Pan en la lucha en contra de los Tres Mosqueteros, que se habían convertido en bandoleros y asolaban el mundo con su nueva especialidad bélica: las boleras gauchas, cuya técnica habían aprendido en la segunda Cruzada, en territorio argentino.

Alí Baba resultó ser narcotraficante, cómplice y enamorado del Príncipe Azul de Blancanieves, con quien vivía en las Bahamas. Fueron delatados por la madrastra de Cenicienta, y hoy purgan condena en la ciudad de Nueva York, junto al patito feo, acusado de haber falsificado su acta de nacimiento para pretender pasar como cisne.

Harry Potter había abandonado la magia por algo más lucrativo: se dedicaba a fabricar supositorios para gato, y entre su clientela se encontraba un minino con botas y espada.

Winnie The Pooh estaba encerrado en el zoológico de Munich desde hacía varios años, y sus amigos no lo reconocían, pues había adelgazado mucho.

Así, todos los personajes y cuentos de la Tierra, fueron misteriosamente alterados por esa extraña y traviesa partícula intergaláctica sin que nadie supiese de ella.

La Caperucita Roja, sorprendentemente y al final del libro, dio a luz a un enano gruñón que en nada se parecía a Batman (lo que puso en dificultades a la jueza Alicia, quien no sabía nada de las pruebas de ADN).

En el puño cerrado del enano recién nacido, apareció finalmente la extraña partícula que había alterado todos los cuentos de esta historia. Ésta, vista al microscopio por los científicos, mostraba una sarcástica sonrisa que nadie supo interpretar.

El Consejo Consultivo de la biblioteca de Gottemburg retiró el libro del estante para niños.