miércoles, 4 de marzo de 2009

Entes amigables


Colofox era un ser muy pequeñito de una extraña y escasa especie llamada iscaterion calimax. Tenía siete patas, pero eran muy cortas, y para avanzar tenía que dar muchísimos pasos, lo que le costaba mucho trabajo.

Un día supo por telepatía que un amigo suyo estaba en serias dificultades y necesitaba ayuda. Colofox era todo vocación de amistad, pero la llamada de auxilio venía de muy lejos, de lo alto de una montaña de difícil acceso, a miles de satelisolios* de distancia.

*los iscaterion calimax viven en el planeta Caratiuu, que gira alrededor de tres soles y siete enormes satélites que alteran constantemente su complicada órbita. Un satelisolio equivale a siete lunisolios del planeta Carapallan, para que nos demos una idea del grado de dificultad al que debía enfrentarse.

Colofox se moría de ganas de ayudar a su compañero, así que, a pesar de las dificultades que existían y el largo tiempo implícito, decidió emprender el camino. Él sabía de sobra que tardaría mucho en llegar, que el esfuerzo sería agotador, y que las probabilidades de que llegase oportunamente eran escasas.

Pero Colofox era de casta, así que, sin pensarlo más, se lanzó en pos de la salvación de quien lo necesitaba.

Finalmente llegó, y se encontró con su amigo feliz, recostado tomando los soles (los tres al mismo tiempo) y bebiendo néctar de chirimoya. En ese momento supo que se trataba de una broma, que su amigo jamás había estado en peligro.

Colofox, que tenía excelente madera, no se molestó por la broma, sino que se sentó a brindar con el néctar de chirimoya, y agradeció a su amigo la oportunidad que le había dado para demostrar su amistad, que finalmente era el objetivo de su especie, los amables iscaterion calimax.

Y unos instantes después, Colofox emprendió el camino de regreso a casa, pues sabía en su pueblo había muchos iscaterion calimax que lo apreciaban y que eventualmente podían necesitarlo. Después de todo, para eso había sido concebido.

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