martes, 5 de febrero de 2019

Manzanología






Obviamente era de noche. Adán estaba cansado, con ganas de acostarse. Ella lo tentó con la manzana. De otra manera él nunca hubiese aceptado aquella loca propuesta. Los hombres somos sobrios; las mujeres son a veces irresponsablemente explosivas.

Ella quería poseerlo. Él sabía que tenía que madrugar para ganarse la vida (eso del paraíso es una falacia). A ella no le importaba. El egoísmo femenino puede ser atroz.

Había un tercer involucrado: un tal Dios.

Dios era el dueño de la manzana, y se sintió afectado cuando Eva la bajó del árbol. Así que Dios -criatura omnipotente- quiso sacar ventaja de la situación.

Dios le dio a la manzana un valor agregado innecesario, y pretendió cobrar injustamente a Adán –no a Eva- el usufructo de una fruta hasta entonces irrelevante.

Cuando Adán –ya con ganas de acostarse- reclamó por el abuso, Dios lo amenazó con  la mordedura de una serpiente venenosa. Así no era posible acostarse plácidamente.

Eva disfrutaba la escena: o Adán hacía el amor con ella, o la serpiente lo picaba.

Adán aceptó el chantaje: mordió la manzana y tuvo sexo con Eva (no era, desde luego, la primera vez).

Dios –criatura prepotente- quiso especular una vez más con el precio de la manzana ya mordida. Adán, cansado del sexo y muerto del sueño, pretendió regatear (le costaba mucho ganarse la vida).

Dios -genéticamente judío- se sintió ofendido por la contrapropuesta de Adán. Le salió el rencor bíblico de Jehová  y  los expulsó del paraíso.

Adán, que no era tonto, guardaba discretamente  entre sus premolares una semilla de la manzana del Árbol de la Vida. En cuanto encontró tierra fértil la sembró, y puso una planta productora de sidra. Eva se encargaba del control de calidad, mordiendo una manzana de cada cien.

Caín y Abel –sus hijos- disfrutaron de las utilidades del negocio de los padres, hasta que Abel adquirió un vehículo de lujo. Caín se moría de la envidia y decidió asesinar a su hermano para quedarse con el BMW.

Después de eso, Caín desarrolló nuevas variedades genéticas de la manzana original, y nuevos pecados sexuales fueron cometidos por sus sucesores. Hoy la vida es un degenere. Cada variedad de manzana encierra una nueva forma de pecado.





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