sábado, 13 de diciembre de 2008

La batalla final


Ambos abominables predadores tenían que enfrentarse algún día. Cada uno de ellos había derrotado a los peores enemigos de muchas temibles especies a lo largo y ancho de la galaxia. Todo era cuestión de tiempo.

Cuando las dos inmundas bestias estuvieron cara a cara, se dio el angustioso silencio que precede a la lucha a muerte entre dos terribles luchadores invictos.

Unos instantes después, Alien tomó la iniciativa, lanzando una dentellada al asqueroso cuerpo de su rival. Su mandíbula babosa guardaba afilados dientes que casi la prenden. Ella apenas sufrió unos rasguños, los suficientes para sacarla de sus cabales.

Ella –horrible como era- reaccionó lanzándose con todo contra el cuello de su enemigo, propinándole una enorme mordida que arrancó un buen pedazo de carne. Algo así como sangre ácida manó del destrozado cuerpo de Alien, quien un minuto después, herido de muerte, cayó al suelo para no levantarse jamás.

Mi espantosa suegra había logrado derrotarlo.

Cosas más graves habrían de pasar.

viernes, 12 de diciembre de 2008

El foro desesperado


Era un foro lúgubre y oscuro en el que nadie se detenía, ni a escribir, ni a leer, mucho menos a opinar.

Era, por lo tanto, un foro triste, desesperado por ser un lugar desierto. No había sido concebido para eso, y por lo tanto, sufría mucho.

Entre lágrima y lágrima derramada por su soledad, buscaba seres humanos interesados en él, pero parecía condenado a ser eliminado del servidor por los administradores, ante la dramática falta de concurrencia.

Pero he aquí que un día, de la nada, apareció el hada de los foros, una hermosa criatura dotada de enormes y buenos poderes, que, con su varita mágica, arrojó polvos brillantes que iluminaron los monitores de muchos lectores potenciales.

Empezaron a asomarse tímidamente, uno por uno, y de repente alguno se animó a escribir. Al rato otro lo hizo, y así empezaron a aparecer lectores y escritores, producto de la magia del hada de los foros.

En poco tiempo aquello se llenó de cuentos, de narraciones, de relatos amenos y de historias interesantes que generaban muchos comentarios, exclamaciones de satisfacción y felicitaciones a los autores.

Hoy el hada de los foros se siente orgullosa por haber convertido al foro lúgubre y oscuro en un éxito de la Internet, y él está feliz por disponer de muchos autores creativos y lectores activos, como suelen sentirse los árboles en primavera, cuando se llenan de nidos de ave con muchos huevecillos reventando, acompañados de los alegres trinos de sus madres.

jueves, 11 de diciembre de 2008

El último dswatorix


Él sabía perfectamente que era el último macho de su especie en aquel hostil planeta que alguna vez fue dulce y apacible. No sabía con certeza si todavía existían hembras, pero tenía que creer que las había, una por lo menos. Esa esperanza lo mantendría en la lucha hasta el último momento.

La casi improbable supervivencia de su especie pesaba en él más que el desánimo, que la frustración, que el miedo o que el coraje. Tenía que sobrevivir para reproducirse, si es que existían todavía hembras con quien aparearse.

La persecución contra su estirpe había sido criminal. Era su planeta original, pero los alienígenas llegaron ahí con todas las ventajas, dispuestos a adueñarse de ese mundo una vez paradisíaco que pertenecía de siempre a los dswatorix.

Si aún existía alguna hembra de su especie, con toda seguridad estaría oculta en la ladera del volcán Asimoru, así que debía emprender el vuelo hacia aquella lejana región. Pero para llegar ahí, debía necesariamente atravesar el valle de Swaani, repleto de cazadores bípedos.

Intentó hacerlo, cuando un rayo laser inesperado cortó de tajo su ala. Se desplomó sobre un río de lava y murió carbonizado.

Los dswatorix, con su magnífico pasado, habían desaparecido para siempre. Los humanos se habían adueñado, finalmente, del redituable planeta púrpura.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El cielo de los alacranes buenos


Nacieron ponzoñosos, a cambio de ser pequeños y frágiles. Cuando los predadores pretendieron devorarlos, supieron utilizar sus recursos para salir adelante en la complicada lucha por la existencia, a la que fueron arrojados sin consideraciones, como cualquiera de nosotros.

Murieron de muchas formas: aplastados, devorados por las aves, o víctimas de orgullosos productos químicos de origen humano.

Algunos pudieron usar su veneno en defensa propia, y por ello fueron juzgados como indeseables, clasificándolos injustamente en el grupo de los bichos malos, de los parias de la fauna.

En alguna parte del cielo, se sabe que hay un lugar tranquilo para los alacranes buenos, para aquellos que cumplieron adecuadamente con su mandato genético, para casi todos.

Se sabe que Dios, en su magnificencia, jamás olvidó a ninguna de sus criaturas.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Fanny, la oruga mágica


Le faltaba todavía un poco de peso para poder encerrarse en su crisálida, así que comía de la hoja de una mata de bulbulbudura azul a toda velocidad, pero siempre pendiente de que no se le acercara el voraz cuervo negro de la bruja Astrajosa, que obviamente quería devorarla para que no se cumpliera la Profecía.

Su misión estaba clara: después de madurar durante unos días y cambiar completamente su fisonomía dentro de la crisálida, ella surgiría, tras de una espectacular metamorfosis, como hada mariposa dorada, predestinada a cuidar al pequeño duende maravilloso que estaba por nacer.

Esta criatura –decían los Libros de Azur- sería quien finalmente dirigiría a su pueblo hacia la libertad y la Luz, y por esa razón, la malvada bruja Astrajosa pretendía matarlo en cuanto estuviese fuera del vientre de su amorosa madre, que nada podría hacer por su vástago ante las fuerzas del mal que aquella personificaba.

Si Fanny no llegaba a tiempo convertida en hada mariposa dorada para proteger al esperado bebé, aquellos duendes del bosque púrpura vivirían por siempre esclavizados por la bruja, y entonces el universo volvería a convertirse en el Reino de las Espantosas Tinieblas, como lo había sido antaño.

Fanny, la oruga mágica, estaba de verdad preocupada, pues sobre ella recaía una enorme responsabilidad.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Alto ejecutivo


Ocupaba uno de los puestos más importantes en aquella enorme multinacional. Su presencia era impactante. Sus decisiones influían en mucha gente.

Era sumamente severo en su trato, por lo que por los pasillos de las oficinas se le conocía como “el perro”, apodo que conocía y que no le disgustaba en lo absoluto.

Las secretarias lo miraban a hurtadillas, pues además era bien parecido.

Era un triunfador convencido de que había que ser un sabueso para detectar las oportunidades de negocio, por lo que el Consejo Directivo lo premiaba año con año con bonos y comisiones que cualquiera envidiaría.

Pero a pesar de lo anterior, él sabía que eso no era lo suyo. Contaba las horas y los minutos para concluir la odiosa jornada laboral para ir a casa. Estaba consciente de que su nivel de vida dependía de su calidad de trabajo, por lo que se esforzaba día tras día esperando pronto lograr una jubilación cómoda que le permitiese ser él, ya que no lo era vestido en trajes finos, con elegantes automóviles y lujosa oficina.

Antes de llegar a casa al anochecer, solía pasar por el supermercado para comprar croquetas para su cena.

Nada más guardar el auto en la cochera, se desprendía de toda su ropa. Ya desnudo, ponía las croquetas Campeón en su plato y las devoraba ávidamente sin usar las manos.

Después salía a su jardín a orinar los árboles para dejar claro que ése era su territorio.


A continuación retozaba un rato en el césped y ladraba a la luna hasta el cansancio.

Cuando se agotaba, entraba en su perrera a dormitar.

Ésa era su vida, la que en realidad disfrutaba, desde aquella feliz tarde en que su psicólogo le confirmó que en realidad no era un humano, sino un perro atrapado en el cuerpo de un hombre.

martes, 25 de noviembre de 2008

Aladino y la lámpara no tan maravillosa


Era una lámpara mágica de aceite, hecha en el Tercer Mundo, aparentemente idéntica a la de Aladino (por lo menos eso decía el instructivo).

Al principio, cuando el amo la frotaba, aparecía inmediatamente un genio servicial bien vestido y sonriente, dispuesto a cumplir sus deseos.

Unos meses después, cuando se le llamaba, el genio tardaba quince o veinte minutos en aparecer, y solía estar de mal humor.

Más adelante, el genio de la lámpara empezó a pedir sobornos a cambio de los deseos del amo. Pedía el dinero por adelantado, y después entregaba su trabajo tarde y mal. Su presentación personal dejaba mucho que desear.

A veces el genio no estaba de vena, y simplemente no le daba la gana de cumplir con los deseos del amo, por sencillos que éstos fuesen.

Otras veces el genio era quien exigía los deseos. El amo no tenía más remedio que cumplir con sus caprichos, ante la amenaza de aquél de irse a vivir a otra lámpara, de servir a otro amo menos exigente.

Finalmente el genio de la lámpara logró que el amo dependiese tanto de él, que los papeles se invirtieron completamente: era él quien frotaba la lámpara, y el amo quien inmediatamente corría a cumplir sus mandatos. ¡Más le valía!

Un día la lámpara se descompuso, y ni el amo ni el genio encontraron refacciones para componerla. La garantía estaba vigente, pero la empresa fabricante supo evadir sus responsabilidades. La lámpara jamás volvió a funcionar.

El amo tuvo que finiquitar la relación laboral liquidando al genio con una buena cantidad de dinero de acuerdo con la ley, un monto enorme que no compensaba todos los deseos que éste había cumplido.

El genio de la lámpara goza hoy de una excelente jubilación y asesora a otros genios. El amo está completamente endeudado.